Hilton Jumeirah Dubai

*****

El Hilton Jumeirah situado en el centro, consta de nueve pisos y fue construido en el año 2000. La entrada está iluminada por un gran lustro que ensalza un velador coronado por un gran ramo de flores. Los salones se encuentran en la prolongación del vestíbulo, junto al ventanal. Amplios sillones y mesas bajas de diseño depurado forman un ambiente high tech que no tiene nada de árabe, pero tampoco de frío. En el exterior, la piscina en forma de laguna se extiende frente al mar. Está rodeada de un solárium y de jardines. De hecho, el césped situado en la zona más cercana a la playa es el lugar ideal para colocar la tumbona. En cuanto al equipamiento, nada que reprochar: todo está incluido, incluso las toallas. El hotel también dispone de una piscina y un área de juegos para los más pequeños.

La mayoria de las habitaciones cuenta con vistas al mar y disponen de balcón. Se recomienda elegirlas como preferencia (incluso si es necesario pagar un suplemento para conseguirlas). Las habitaciones situadas en la parte trasera dan al desierto. 40 suites pueden albergar hasta dos adultos y tres niños. El acondicionamiento de las habitaciones responde a los criterios de la cadena. Mobiliario de madera clara, paredes austeras y tejidos en tonos pastel. Las habitaciones están equipadas con climatización, teléfono con línea directa internacional, televisión por satélite, una caja fuerte, un minibar y una toma de acceso a Internet. Los cuartos de baño están provistos de bañera, secador de pelo, albornoces, zapatillas y un surtido de productos de belleza.

El restaurante principal propone cenas en forma de bufétt con un tema que va variando de manera regular: así, se puede disfrutar de veladas polinesias, asiáticas, mediterráneas, alemanas o francesas. Un restaurante a la carta forma asimismo un 3 en 1 especialmente original. En función del comedor en el que te encuentres, puedes pedir especialidades argentinas, brasileñas o mexicanas. También varía la decoración: desde sillas de paja a sillones de terciopelo. Por último, para los amantes de la comida italiana, otro restaurante a la carta permite degustar pizzas, pasta o tiramisú. En el entorno, sobrio pero cuidado, predominan los tonos beiges y negros, con cómodas banquetas y pequeñas e íntimas mesas. Para finalizar la noche con un último trago, se proponen dos opciones: el bar cubano y el bar sudamericano.

La playa es grande, bonita y está bien conservada. Las tumbonas están alineadas de forma pegada, pero no hay ningún problema en solicitar al empleado de playa que coloque la tuya como desees. La playa cuenta con vigilancia durante el día. Existe la posibilidad de practicar vela, windsurf, moto acuática y plátano acuático, todo previo pago de un suplemento. El mar es ideal para disfrutar de un baño: agua color turquesa, transparente y templada. El ligero desnivel obliga a avanzar relativamente lejos para poder nadar, pero es perfecto para que los niños puedan bañarse en la orilla con toda seguridad.